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Por ahora no pienso en operarme, pero el día de mañana, no sé”, aseguró la capocómica, quien dijo sentirse “embarazada” durante el proceso de la llegada de sus mellizos por un vientre alquilado.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Durisima polemica y escandalo entre la doctora julia mengolini, y el productor gerardo sofovich.





No ideologicemos todo", dice Sofovich. ¿Cabe la cita tan famosa y nunca vieja de Brecht, esa que dice "...el analfabeto político no sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas"? No es que a Sofovich le quepa la acusación de analfabeto político. Por el contrario, Sofovich sabe bien –como viejo zorro de la política que es- que todo, pero todo, es política. Cada minuto al aire de televisión es política, porque cada minuto de televisión genera (y reproduce) discursos, ideas, hegemonía. En fin, cultura. Cada minuto de televisión de aire es una decisión tomada que dejó afuera alguna otra cosa. Cada minuto es producto de una puja de intereses, cada minuto de aire en televisión puede ser una batalla ganada y otra perdida.
Sofovich argumenta que lleva más de 50 años de éxito en televisión -dato que no tiene nada que ver con lo que veníamos discutiendo- pero que resuena y repica en mi cabeza hasta llegar a esta pesimista conclusión: cuánta influencia, carajo. Cuántas subjetividades atravesadas, cuántas cabezas formateadas por el modelo que Sofovich propone de mujer. Sofovich no es el notero bobo de Crónica, ese que persigue culos por las plazas durante el verano. Sofovich es de los que manejan los hilos, sólo que a veces el hilo se deja ver. ¿Y las mujeres que se prestan? Qué lo parió, vamos derribando mitos. Existe todo un andamiaje histórico y cultural puesto en marcha para convencernos a nosotras, las mujeres, que nos hemos de preciar en tanto culos que somos, que nuestros culos han de ser perfectos, como los de la tele, que si es un buen culo entonces hay que exhibirlo y que el resto de lo que somos es secundario, prescindente, adicional. Y todo es naturalmente así. Es como es y como debe ser. No es tan fácil dar cuenta de los mandatos culturales cuando casi no hay señales de que las cosas podrían no ser como son o como quieren que creamos que son. Son siempre nuestros culos los expuestos, los perfectos, los que llenan el jean que a la vez limpia el cerámico con Ceramicol. Entonces ni te das cuenta que te discriminan cuando la tarea de limpiar el piso y a la vez tener buen culo, es tuya y sólo tuya. Sofovich es parte del problema. Machismo es hacer valer una asimetría de poder entre hombres y mujeres, y todo cuanto ha hecho Sofovich en esa vasta carrera que saca a relucir es recostarse en esa relación desigual de poder. El eje argumental de Sofovich ha sido desde siempre -desde los tiempos de Moria y la Tana Alan- el mismo: el de la dominación masculina y la cosificación de las mujeres. ¿Mostrar a una linda mina es cosificarla? Sigamos derribando mitos. Yo tengo mis vanidades, mis complejos, mi coquetería, mi femeneidad. Consumo la In Style, la Vanity Fair y la Vogue. Tengo una estética determinada, atravesada por lo socialmente establecido, claro. ¿Se piensan que vivo en un iglú? Me gusta estar linda, hago pilates para que mi culo no decaiga demasiado porque quiero un lindo culo. Pero me comprendo como un todo. También tengo piernas, tengo tetas, tengo manos, tengo ojos, tengo lagrimas, tengo emociones, sensaciones, tengo una historia, tengo mil historias, tengo algo para decir. Entonces, pasen y vean mi culo, miren todo lo que quieran siempre que no confundan la parte por el todo, mientras vean el cuerpo en su contexto: una mujer. No confundan a esa mujer con un culo, respeten a esa mujer. Escindir a los cuerpos de las personas, a lo físico de lo humano, tiene una historia trágica: los torturadores podían torturar en tanto no comprendían al sujeto de la tortura como un ser humano. Lo veían como una cosa, por eso podían hacer lo que hacían. ¿Cómo se pone una cámara en el culo de una mujer sin sonrojarse? Viendo una cosa en lugar de una mujer. En su programa, Sofovich juega al macho alfa entre muchísimas minitas en pelotas. Y como corolario, las maltrata. El contenido es sólo ese: poner de manifiesto una relación de poder y esto no es inocuo: hiere la sensibilidad de muchísimas mujeres. Tal vez no sea el paradigma predominante pero hay quienes asistimos con indignación a estos maltratos al género. Sabemos que es una lucha larga y a paso de hormiga, pero la damos en la certeza de que algún día esos tratos van a ser impensables, políticamente incorrectos, inmorales. Más tarde o más temprano, lo vamos a lograr. Lástima que Sofovich no va a estar entre nosotros para verlo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Si no se metía con Sofovich a esta "Dra" no la conocía nadie (dónde hizo el doctorado?), basta de Figuretis, las mujeres que están trabajando con él lo hacen porque quieren, lo mismo que las que trabajan con Tinelli o cualquier teatro de revistas.