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jueves, 17 de junio de 2010

TITO SPERANZA dice que es un hombre serio.




















semanario

De un día para el otro, casi en un abrir y cerrar de ojos, pasó a ser conocido por todos los argentinos por su gesto adusto y su seriedad elevada a la máxima potencia: Él, un ignoto personal trainer de 37 años devenido en custodio de un excéntrico millonario que, por los gajes del oficio, llegó al estudio de “ShowMatch”. Y sobre todo a los ojos de Marcelo Tinelli, que intentó, sin éxito, arrancarle una sonrisa llevándolo al centro de la escena hasta convertirlo en el hombre que más rating le da al programa. Pero lejos de ser un personaje, él, Héctor Speranza (Tito para los amigos, o sea para los millones de argentinos que ven Tinelli cada noche), asegura que así es en su vida real.
“Se prenden las luces, me enfocan las cámaras y me pongo serio. Es así de simple”, explica Tito, que juega al básquet, trabaja como personal trainer y desde hace poco menos de un año forma parte del equipo de guardaespaldas de Ricardo Fort. Trabajo que lo llevó a la pista del “Bailando 2010” muy a su pesar, porque Tito “es muy tímido”, según explica su novia, Marcela Villagra, que también es parte del séquito que acompaña a Fort a todos lados. “Aunque me den ganas de reírme de los chistes que me hace Tinelli, se me pone nerviosa la cara y no puedo, me quedo serio. Y también tengo en cuenta que es mi trabajo y que no puedo andar haciendo el ridículo”, detalla Tito, que con su sola presencia (casi no le conocemos la voz), cotiza en puntos de rating. Tanto que Tinelli, ni lerdo ni perezoso, arregló un partido de fútbol para el cual tuvo que posponer el certamen de baile sólo para retar a Tito, a quien provoca en todas las emisiones. Y no se equivocó, porque el picadito logró un rating de 37 puntos. Custodio de este amor Su novia, que minutos antes contó que ya no pueden ni ir a tomar un café tranquilos porque la gente le pide fotos y autógrafos a Tito en la calle, lo interrumpe para decir: “Es un juego”. Y si hay alguien que conoce bien al guardaespaldas es ella. Marcela y Tito se conocieron hace 10 años, en la misma época en la que ella empezó a cruzarse en sus intensas rutinas de gimnasio con el fibroso Fort. “Con Ricardo empezamos a pasar mucho tiempo juntos, a compartir charlas, a profundizar la relación. Es un tipo muy sano y generoso, que me dio la posibilidad de conocer lugares que por mis medios nunca hubiera podido: Las Vegas, Nueva York, Europa...”, cuenta la encargada de mantenerlo en forma y ayudarlo en su rehabilitación tras la operación de columna. Pero ella no fue la única beneficiada por la cercanía con Fort, Tito, que llegó a las huestes del ricachón gracias a Marcela, que lo recomendó justo cuando el boom mediático de Fort empezó y requirió más seguridad, también probó las mieles de la riqueza. Sentado en una máquina del gimnasio al que acude con frecuencia, y ante la mirada atenta de Marcela, Tito cuenta que “gracias a Ricardo pude cumplir un sueño fierrero : El de manejar un Rolls Royce”. Aunque eso no es lo que mantiene a Tito, que en un comienzo tenía celos de que su novia viajara por el mundo con el grupo de amigos del empresario. “Es un buen tipo, sólo que tiene acceso a cosas que para nosotros son inalcanzables. Y lo que genera en la gente es increíble”. Pese al buen concepto que tiene de su jefe, el radiopasillo de Ideas del Sur dice que su sorpresiva fama molestó en demasía el egocentrismo de Fort, lo que habría generado que éste lo reprendiera con la amenaza de despedirlo. No obstante, él lo niega.“Yo estaba con Fort cuando escuché el rumor y se me acercó y me preguntó, entre risas: '¿Te eché?' Son cosas que se dicen, no hay que hacerles caso”, cierra Tito, la nueva criatura creada y arrojada al estrellato por Marcelo Tinelli.